Hay un momento frente al espejo en el que notás que tu perfil ya no se dibuja como antes. La luz cae de otra manera. El cuello parece perder su línea. Y esa pequeña sombra bajo el mentón —la papada— empieza a ocupar más espacio del que te gustaría. No es una cuestión de edad ni de peso. Es simplemente la piel, el tejido y el tiempo dialogando de otra forma.
En El Amante entendemos ese gesto íntimo de mirarte. Por eso, los protocolos para eliminar papada Valencia están diseñados como un acto de cuidado profundo, no como una corrección brusca. Queremos que vuelvas a sentir placer al reconocer tu reflejo.
La papada se forma cuando se combinan tres cosas: grasa localizada, flacidez y pérdida de soporte interno. El tratamiento moderno no ataca una sola de ellas. Las abraza a todas, con precisión y suavidad.
El primer paso suele ser la lipólisis inyectable. A través de microinyecciones casi imperceptibles, se introducen sustancias que rompen las células de grasa acumuladas bajo el mentón. No se extraen con agujas ni se aspiran. Se disuelven poco a poco, y tu propio cuerpo las elimina de manera natural. En los días siguientes, esa zona comienza a verse más ligera, más definida, como si respirara mejor.
Pero una piel afinada necesita sostén. Por eso, en el protocolo de eliminar papada Xirivella, se suman activos que despiertan la producción de colágeno. Pequeñas dosis de ácido hialurónico y bioestimuladores se infiltran en la dermis para devolverle firmeza y elasticidad. La piel no se estira: se reconstruye desde adentro.
En muchos casos, acompañamos este proceso con tecnología de energía suave, como radiofrecuencia o ultrasonidos. Estas herramientas calientan delicadamente las capas profundas de la piel, provocando una contracción inmediata de las fibras y una renovación progresiva. Es como un abrazo tibio que le recuerda a tu piel cómo sostenerse.
El tratamiento no requiere reposo. Puede haber una leve inflamación o sensibilidad, pero nada que te impida seguir con tu vida. Y mientras tanto, el cambio sucede. Día a día. La papada se reduce. El ángulo entre tu cuello y tu mentón se define. Tu perfil recupera esa línea elegante que siempre fue parte de vos.
En El Amante creemos que la belleza no se impone. Se despierta. Eliminar la papada no es borrar una parte de tu cuerpo, sino devolverle a tu piel su capacidad de reflejar la luz, de sentirse firme y de acompañarte con armonía.
Y cuando eso ocurre, no solo cambia lo que ves en el espejo. Cambia la forma en la que te mirás. Y ahí, en ese pequeño gesto de amor propio, empieza todo.
