Muchísimas razones pueden convertir a una relación amorosa en un vínculo difícil de llevar. Descubre cómo lidiar de la mejor manera con una pareja a la que nada le resulta sencillo.

No puedes predecir en qué momento una relación se va a volver complicada, si no te predispones a escuchar lo que le pasa al otro. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las relaciones complicadas surgen cuando uno de los dos está muy comprometido con el vínculo, en tanto que el otro está buscando la manera de desentenderse rápidamente.

¿Te sucede a ti?

Para comprender cómo manejar este tipo de relaciones, primero debes prestar atención a los hechos. ¿Qué es lo que se le complica a la pareja? Identificar el problema es el primer paso que debes dar para intentar resolver cualquier tipo de inconveniente entre los dos. En muchos casos, las dificultades no se ven porque ninguno quiere admitir que tienen un problema, o porque están demasiado obnubilados con sus propias emociones como para poder distinguir roces en la realidad que están viviendo.

Abriendo el corazón

Pese a que puede lucir interesante indicar en tu perfil que tienes una relación complicada, la verdad es que padecer la vida en pareja resulta doloroso y amargo, si sientes la soledad y el desconcierto de no saber qué es lo que ocurre entre los dos. Muchas razones pueden derivar en un vínculo difícil de sobrellevar, desde la falta de amor, enamorarse de otra persona, tener una discusión que genere resentimiento, o experimentar un desequilibrio entre la influencia que cada uno tiene en la relación.

relaciones complicadas

Manos a la obra

La tentación a dejar todo como está (enredado) y cerrar el capítulo de esa historia no va a dejarte disfrutar de la tranquilidad de haberte desecho del problema. Siempre tendrás la duda: ¿habré hecho bien en separarme? Entonces, lo importante es identificar el nudo, ponerlo en palabras y escuchar qué tiene el otro para decir. Más allá de que luego, puede que decidan finalmente separarse. Pero por el respeto a lo que vivieron, siempre es más reconfortante ponerle el pecho al problema que cerrar la puerta e intentar olvidarlo (si es que esto es realmente posible). Hablar y escuchar los pondrá en la misma sintonía y ambos podrán descubrir aspectos que habían desestimado, malinterpretado o ignorado del otro. Enfrentar el problema y abrir la comunicación son los ejes de la resolución del conflicto, aunque deriven en el distanciamiento. Si no hay manera de congeniar, si los intereses son opuestos, si el equilibrio se rompe, evidentemente, no hay por qué llorar. Por el contrario, si no pueden enfrentar el problema para salir juntos adelante, tampoco tendrá mucho futuro ese tipo de relación superficial.

¿Se terminó?

Hecho el esfuerzo, es momento de evaluar. Si cada uno está mirando hacia un horizonte distinto, es hora de soltarse. No tiene sentido sufrir por una relación que no tiene razón de ser. Si las diferencias no se liman, es que no hay intención de avanzar. Es como querer combatir la celulitis usando una calza color piel para ocultarla: si no sigues una dieta anticelulitis, realizas ejercicios para celulitis, ni te aplicas cremas anticelulitis, poco cambio notarás. Si lo quieres hacer en serio, tienes que tomar el problema con las dos manos y poner lo mejor de ti para poder resolverlo en conjunto.

Cómo seguir

La ruptura amorosa siempre duele. Pero el tiempo todo lo cura. Tendrás que hacer el duelo de esa etapa para poder seguir adelante. Tómate tiempo que necesites, sin apresurar la llegada de otro vínculo.