A veces se confunde la idea de ser bueno en la cama con andar preguntando cada minuto qué desea la mujer, cómo lo estás haciendo, si está próxima al clímax, etc. Las dudas suelen generar desconfianza y esta sensación es muy negativa en la intimidad también.

Las mujeres no desean un hombre que las interrogue mientras tienen relaciones sexuales ni que obedezca órdenes como un perrito. Por el contrario, un poco de acción, aventura y experimentación es lo que las deslumbra. Tampoco se trata de abusar de su rol masculino, sino de ponerse en su lugar. Decisión, certeza y mucho tacto.

Dale lo bueno que hay en ti

Durante las citas y en la vida misma, el hombre tiene que dar lo bueno que hay en él, incluyendo mejoras en su desempeño sexual. La idea es que esa certeza en la cama redunde en orgasmos más intensos para ella. He aquí algunos consejos:

dale lo bueno que hay en ti

  • Comparte el dominio de la situación. Ser un hombre implica tomar decisiones, pero también dar lugar a que su compañera proponga también. Si el turno es el de él, es imperante evitar la catarata de preguntas acerca de la posición, la intensidad, el ritmo, etc. Todas estas cuestiones tienden a apagar el deseo sexual en ella.
  • Cuéntale lo bien que la estás pasando. Conserva la energía para mejorar el placer que le ofreces y describe brevemente cómo estás también disfrutando del momento íntimo.
  • Juégate por deslumbrarla con nuevas posturas. Realiza cambios a menudo para ampliar la experiencia sexual y no caer en la rutina. Mantén tu postura favorita, pero enriquece cada encuentro con novedades.
  • Evita consultar acerca de la postura que estás planeando. Teniendo siempre en cuenta sus posiciones favoritas, permítele experimentar otras nuevas sin hacer preguntas. Estate atento a sus expresiones y al nivel de excitación. Suspende de inmediato una práctica que tiende a desconectarla de la cama.
  • Realiza comentarios exclusivamente positivos sobre su cuerpo. No detalles tus impresiones acerca de los cambios que denotas en su cuerpo, ni le preguntes porque salen las varices. Respeta sus características y procura informarte por otros medios acerca de los cambios fisonómicos en las mujeres.
  • Organiza noches románticas sin consultarle. Deslúmbrala con una cena a la luz de las velas, un obsequio inesperado o una salida nocturna diferente. Lo esencial es que ella sienta que tú sabes mucho sobre ella y que puedes ofrecerle lo que le agrada.

¿Y después?

El foco de atención puesto en la relación sexual no debe excluir el momento posterior. Las mujeres no consideran terminada la sesión una vez alcanzado el clímax (de ambos, obviamente), sino que luego hay una situación que puede revitalizar o desequilibrar el placer alcanzado minutos atrás.

y después qué

Muchos hombres se saltean compartir las sensaciones que surgen una vez separados los cuerpos. Imagina que ella de repente alcanza el clímax, se aparta de ti y comienza a roncar a los 30 segundos. Seguramente te sentirás frustrado. Y más aún si tienes la certeza de que puedes tener subsiguientes orgasmos (como les ocurre a las mujeres), pero tu pareja se apagó.

Tampoco es cuestión de enredarse y formar un ovillo pegajoso. Algunas lo prefieren, pero otras pueden optar por otros cierres. La idea es poder comunicar que no se ha terminado y que la unión entre ustedes permanece. El desinterés es una navaja muy afilada en estos casos. Por el contrario, el contacto físico pero cariñoso, suave y certero la hará sentir que lo que recién han vivido no desapareció automáticamente sino que aún hay un vínculo entre los dos.

Tómate unos minutos para conversar acerca de lo que vivieron, lo que más les gustó y lo más desafiante que encontraron. Pregúntale si necesita algo, pero nunca le agradezcas por la sesión íntima. La relación sexual no es un favor, sino un acto de pura convicción.